Por qué las moscas son una señal del entorno y no solo una plaga
Investigación de campo: Yohani Barahona — Consultores VIB
Acompañamiento técnico: Ing. Allan Izaguirre Experto en Manejo Integrado de Plagas, FUMIZA — CONSULTORES VIB

La salud ambiental no se mide únicamente por lo que se ve, sino por las condiciones invisibles que regulan los ecosistemas. Temperatura, humedad, dinámica de los residuos y actividad humana se entrelazan para definir entornos donde algunos organismos prosperan y otros no. Comprender estas relaciones es indispensable para proteger la salud pública, la inocuidad de los procesos productivos y la calidad del entorno laboral. La presente reflexión surge de un trabajo de investigación de campo desarrollado en el Valle de Amarateca, Honduras, fruto de la alianza técnica entre Consultores VIB y FUMIZA.
El entorno como factor determinante: la formación de microclimas
Cada espacio modificado por la acción humana una zona industrial, un parque urbano, un perímetro de almacenamiento o un área de manejo de residuos configura un microclima propio. Las superficies con alta absorción calórica, los drenajes, la vegetación, la ventilación y la disposición de los residuos modifican localmente la temperatura y la humedad respecto al macroclima regional. Estos microclimas pueden diferir varios grados del ambiente exterior y, con ello, alterar profundamente la fisiología y el comportamiento de los organismos que habitan en la zona.
Relaciones antropogénicas y cambio climático
Honduras, según los Escenarios Climáticos de la Tercera Comunicación Nacional, podría experimentar incrementos de hasta 4.5 °C hacia el final de siglo bajo escenarios pesimistas, junto con alteraciones marcadas en los patrones de precipitación. La Organización Mundial de la Salud (2023) advierte que estas variaciones modifican directamente la distribución y proliferación de plagas y vectores. El entomólogo Partho Dhang (2021) ha documentado que un aumento de tan solo 2 °C puede generar entre uno y cinco ciclos de vida adicionales por temporada en insectos como moscas, mosquitos y termitas. Las relaciones antropogénicas urbanización, manejo de residuos, intensificación productiva amplifican estos efectos, configurando entornos cada vez más favorables para especies oportunistas.

Humedad y temperatura: las variables que detonan la proliferación
La temperatura regula la velocidad del desarrollo embrionario, larval y adulto de los insectos; la humedad determina la viabilidad de los huevos, la supervivencia de larvas y la conservación de fuentes de alimento. Cuando ambas variables se ubican en rangos óptimos entre 25 °C y 32 °C, con humedades superiores al 60% el potencial reproductivo de muchas plagas se incrementa exponencialmente. Sin embargo, la investigación de campo realizada en el Valle de Amarateca durante el primer trimestre de 2026 reveló un fenómeno inverso: picos térmicos cercanos a los 39.3 °C con humedades relativas mínimas del 20 % al 25%. Lejos de inhibir la población, estas condiciones extremas evidenciaron que ciertas familias de dípteros han desarrollado una notable tolerancia al estrés hídrico, concentrando su actividad reproductiva precisamente en zonas de calor seco.

Figura: Monitoreo diario de temperatura por horario (10:00 am, 12:30 pm y 4:00 pm) durante el período del 4 de febrero al 3 de marzo de 2026. El pico se concentra al mediodía, alcanzando los 39.3 °C.

Figura: Monitoreo diario de humedad relativa por horario. La humedad se comporta de manera inversamente proporcional a la temperatura, descendiendo a mínimos del 20 % al mediodía.
Las moscas como bioindicadores del entorno
Las moscas (orden Diptera) son uno de los indicadores biológicos más claros del estado sanitario y ambiental de un área. Su presencia no es casual: responde a la disponibilidad de materia orgánica, fuentes de humedad, temperaturas elevadas y manejo deficiente de residuos. La identificación taxonómica realizada en el laboratorio de entomología de la UNAH a partir del muestreo de campo confirmó la presencia de cuatro familias adaptadas a entornos neotropicales con alta intervención antropogénica: Sarcophagidae y Calliphoridae, de relevancia sanitaria por su capacidad de transportar mecánicamente patógenos; Ephydridae, asociada a microhábitats húmedos; y Tachinidae, parasitoide y reguladora natural dentro del ecosistema.

Caliphoridae

Ephydridae

Sarcophsgidar

Tachinidae
El monitoreo, realizado mediante 20 estaciones de trampas ecológicas durante cuatro visitas semanales, permitió capturar un total de 497,680 especímenes y validar una correlación crítica: la densidad de dípteros resultó directamente proporcional a la temperatura e inversamente proporcional a la humedad. La mayor actividad biológica se concentró al mediodía, coincidiendo con el balance térmico máximo del entorno. Adicionalmente, el 91.5 % del personal encuestado percibió el aumento del calor como factor crítico para la presencia del vector, alineando la evidencia técnica con la experiencia operativa.

Figura: Comparativo de capturas de moscas y variación climática. Las estaciones con temperaturas mayores a 38 °C y humedades relativas inferiores al 25 % concentran los volúmenes más altos de captura.

Manejo Integrado de Plagas: el entorno como punto de partida
Los hallazgos confirman que la proliferación de moscas no responde a una falla operativa, sino a una transformación del entorno. El Manejo Integrado de Plagas (MIP) moderno parte precisamente de esta premisa: no se trata de eliminar mediante químicos, sino de comprender el ecosistema, modificar las condiciones que favorecen al vector, monitorear de forma sistemática y aplicar controles focalizados solo cuando es necesario. Esta visión exige articular la experticia operativa del control de plagas con el conocimiento ambiental y ecológico, atendiendo causas y no únicamente síntomas.

Medición con el Termohigrómetro

Levantamiento de Trampas

Preparación de Trampas
Una alianza orientada a la salud ambiental
Esta investigación fue posible gracias al espacio y la experticia técnica del Ingeniero Allan Izaguirre, experto en Manejo Integrado de Plagas de FUMIZA, quien brindó las condiciones para llevar a cabo el monitoreo, así como al trabajo de campo desarrollado por Yohani Barahona en representación de Consultores VIB. La articulación de ambas instituciones permitió generar evidencia aplicable y reafirmar una conclusión central: proteger la salud ambiental requiere mirar el entorno antes que la plaga. La alianza entre FUMIZA y Consultores VIB representa un paso decisivo hacia soluciones más sostenibles, sustentadas en investigación científica y comprometidas con la salud de las comunidades, los entornos productivos y los ecosistemas que los rodean.
Referencias
- Dhang, P. (2021). Climate Change Impacts on Urban Pests. CABI Publishing.
- FAO. (2021). Integrated Pest Management: Principles and Applications. Roma: Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.
- IPCC. (2022). Climate Change 2022: Impacts, Adaptation and Vulnerability. Cambridge University Press.
- Organización Mundial de la Salud. (2023). Cambio climático y salud humana. Ginebra: OMS.
- Organización Panamericana de la Salud. (2022). Vectores y plagas urbanas: guía para la salud pública. Washington, D.C.: OPS.
- Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente de Honduras. (2021). Tercera Comunicación Nacional sobre Cambio Climático. Tegucigalpa: SERNA.